Con resolución del 22 de diciembre de 2015, la Asamblea General de la ONU, declaró el 11 de febrero como el Día Internacional de las Mujeres y las Niñas en la Ciencia, en reconocimiento al papel clave que desempeñan las mujeres en la comunidad científica y la tecnología, recordando que aún persisten obstáculos para lograr una participación equitativa. Situación que retrasa el progreso de la sociedad, porque, como lo dice la UNESCO en una de sus publicaciones: “Cerrar la brecha de género es importante no solo para la equidad, sino también para la calidad, la pertinencia y el impacto de la ciencia, la tecnología y la innovación”.
¿Por qué existe el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia?
Una buena razón nos la da António Guterres, secretario general de la ONU, cuando afirma: “Debemos asegurarnos de que todas las niñas puedan imaginar un futuro en los campos de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas y que todas las mujeres puedan prosperar en su carrera científica”.
Porque, la realidad actual es que, según datos que nos da la ONU, mientras las mujeres jóvenes son más propensas que los hombres jóvenes a cursar estudios superiores (46% frente al 40 %), las mujeres solo representan el 35 % de los titulados en ciencias”. Mostrando que existen barreras estructurales, culturales y laborales que dificultan el acceso, la permanencia y el crecimiento de las mujeres en las áreas STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas).
Desde sectores como la ingeniería y la arquitectura, esta brecha también es evidente, aunque en los últimos años se ha ido estrechando. Por esto, esta conmemoración es importante para visibilizar las brechas de género existentes en este sector, promover vocaciones científicas desde edades tempranas y derribar los estereotipos que históricamente han limitado la participación femenina en estos campos.
Así mismo, la igualdad de género es un compromiso internacional. El Objetivo de Desarrollo Sostenible número 5 establece como meta: “Lograr la igualdad entre los géneros y empoderar a todas las mujeres y las niñas”.
¿Por qué es clave que más mujeres participen en STEM?
Porque, cuando diversos estudios coinciden en señalar que el sector STEM enfrenta un déficit de talento, en un momento en el que la sociedad necesita soluciones innovadoras para problemas complejos como el cambio climático, la transición energética, la digitalización y el desarrollo urbano sostenible, excluir o dificultar el acceso de las mujeres a estos campos no solo es injusto, sino que limita el desarrollo social y económico. Las mujeres y niñas constituyen la mitad de la población mundial y, por tanto, también la mitad de su potencial.

“Cerrar la brecha de género es importante no solo para la equidad, sino también para la calidad, la pertinencia y el impacto de la ciencia, la tecnología y la innovación” UNESCO
Además, la participación femenina aporta:
- Perspectivas diversas, porque equipos mixtos y diversos son más creativos y resuelven problemas de manera más eficiente lo que enriquece el análisis y la toma de decisiones.
- Reducción de sesgos en el diseño de productos y servicios tecnológicos. Con lo que se consiguen soluciones más inclusivas y sostenibles, para una sociedad diversa.
- Un desafío a los roles de género tradicionales, inspirando a futuras generaciones y fomentando la equidad social.
En otras palabras, cuando las mujeres participan, introducen nuevas perspectivas y enfoques que mejoran la capacidad para abordar la solución de problemas complejos.
Promover la participación de mujeres y niñas en la ciencia no es una tarea exclusiva de gobiernos o instituciones educativas. También es una responsabilidad de las empresas, los profesionales del sector y de quienes diseñamos y construimos tecnología cada día.
Reconocer, visibilizar y apoyar el talento femenino en STEM no solo contribuye a cerrar brechas históricas, sino que fortalece la capacidad de la sociedad para innovar, adaptarse y construir un futuro más justo, sostenible e inclusivo.
